miércoles, 11 de octubre de 2017

Cuerpo...

Y ¿a dónde corres tan apurado,
queriendo dejarme atrás cuando no puedes?
Desenfrenada tu carrera me produce dolor
no solo en mis articulaciones;
cada paso desangelado tuyo
evita que lleguemos como debemos,
juntos a la meta,
escrito en los anales de mi libro favorito
mucho antes del inicio de tu gestación,
del amarre polipeptídico incluso,
de la pasión misma
que inició tu
vida.

Estás,
ahí comiendo,
respirando y bebiendo,
buscando en donde descansar
cuando no debes,
queriendo arrebatar segundos a los minutos
y dejando la obra pa' mañana,
cuando ya es hora de entregarla.

¿Te rebelas?
Siempre,
así eres tú y no tienes culpa,
obedeces ciega el impulso viceral que a chorros brota,
pero no eres tú,
porque sola
no estarías más arriba
que donde la gravedad de diga,
y te quedarías ahí
hasta que el viento te impulse,
o hasta que el sol de consuma.
Tu esencia es de polvo y nada más,
pero sin ti y tus carreras ajenas,
mi progreso estaría
detenido...
olvidado... 
ajeno al concierto universal
que es la vida.

jueves, 20 de mayo de 2010

Alma...

Eres el espacio en donde guardo mi encuentro con la vida
donde mi vida encuentro guardada en ricas experiencias
convertidas en finas herramientas que utilizo para escribir en tí...

¡Cuántas páginas escritas tienes... cuántas!
y en todas ellas hay algo que aprender
aun de lo ya aprendido.

Mas, y hoy que estoy tan cerca de tí,
te confiezo, Amigo Libro:
De todas las páginas que te componen,
me interesa más una de ellas,
donde derramo la mas sublime de todas las tintas que te bañan...

No es tu índice, pues él crece a expensas de las otras;
tampoco el prólogo, que aun no hay nadie que lo escriba;
ni la presentación siquiera,
ni el prefacio a la primera edición, pues este es libro de una sola.

Eres un libro tan especial, que solo yo puedo escribir en tí,
y aun y cuando todos pueden leer tu contenido,
pocos son los que saben encontrar las relaciones que guardas
entre todas y cada una de tus páginas
que son el nacimiento de esa página nueva que tanto me interesa
y que escribo en eterno presente, como todas las demás.

Amigo libro, es tu día no un ciclo celeste ni grande ni mediano.
Tu día es el más corto de todos los ciclos,
y te recuerdo y te celebro, te leo y te reescribo en cada instante...
desde aquel en el que El Padre te destinó a ser conmigo
eternos compañeros en busca de la dignidad que permitirá que El...
nos haga la más honrosa de las presentaciones.